Para que una experiencia despierte un sentimiento auténtico de gratitud, no basta con el acto en sí. La investigación psicológica muestra que la gratitud surge principalmente de cómo la persona receptora interpreta la intención, el esfuerzo y el impacto del gesto recibido.
En otras palabras: la gratitud no depende solo del regalo, sino del significado que se le atribuye. Decide sentir la gratitud.
Idea clave: la gratitud genuina no se fuerza ni se exige. Surge cuando el gesto, la intención y la necesidad se encuentran en equilibrio.